Un día muy
movido, era curioso ver a la gente que estaba ahí, buscando un lugar para poder
apreciar bien, aguantando el sol, tratando de saciar su sed, tal vez con
hambre. La gente tenía su via crucis.
Pero dentro de todo esto había un grupo de personas en donde se centraba la
atención de todos, era el motivo por el que estábamos ahí, propios y extraños,
era la representación de semana santa, en el poblado de San Pablo Oztotepec.
Estas personas
se prepararon con cerca de 3 meses de anticipación, tanto física como
espiritual, para poder transmitir un mensaje, no tanto adentrarse a la iglesia,
nos comentaba Juan Carlos Olivares Garcés, quien había interpretado a Jesús el
año anterior, sus sentimientos no nos lo podía explicar, pero para él es
satisfactorio participar y mantener viva esta tradición.
No sé bien la
cantidad de metros que recorrió Jesús, pero lo traían de ida y vuelta, dándole
de “cuerazos”, te tenias que cuidar de que no te tocara algún golpe, conforme
iban representando los pasajes bíblicos, se notaba el cansancio de Jesús, de
los participantes y de la misma gente. Cuando ya cargaba la cruz, resultaba más
complicado moverse entre la gente, los romanos trataban de abrir espacio entre
la gente para que pudieran pasar y tal vez, acabar más rápido. Un compañero de
la brigada, era uno de los participantes (disculpen mi falta de conocimiento
bíblico), era quien ayuda a Jesús a cargar la cruz. Ya cansados, llegamos al
“calvario” donde fue crucificado, y así pudimos descansar un poco, y después de
un largo día, nos retiramos de aquel pueblo.
Seamos o no
creyentes, esta tradición es interesante, donde quiera que se realice, siempre
que se habla de la Semana Santa miramos hacia Iztapalapa, tal vez por una vez,
habrá que mirar al sur.
Por; Oscar Ehécatl.
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