El
pasado 31 de Marzo en punto de las 10:00 am los jóvenes pertenecientes a la
brigada Zacatuches se reunieron en la plaza cívica de San Juan Tepenahuac, uno
de los doce pueblos pertenecientes a la Delegación Milpa Alta ubicada al sur de
la ciudad con la intención de participar en el Séptimo Encuentro de Juegos
Autóctonos y Tradicionales del DF. En este evento se pondrían en práctica
juegos como el trompo, balero, resortera, rayuela etc.
Con
el ánimo por las nubes los jóvenes comenzaron a llegar con sus papalotes, realizados con papel de china de varios colores,
aproximadamente de un metro de diámetro. Comentaron que “ellos los habían elaborado semanas antes guiados por Toño y don
Octavio habitantes originarios de la comunidad, con gran talento para la confección
de este juguete tradicional” y… “aunque a
la mayoría de los chicos les había costado trabajo hacerlos estaban orgullosos
de verlos terminados y listos para volar”. Después de algunos minutos el transporte llego para llevarnos a todos al
campo deportivo “Hueytepetl”, donde tendría lugar la exhibición de juegos.
El
camino hacia la feria fue impresionante, por doquier podías observar un paisaje
espectacular, en el que destacaban los colores de las flores, el verde de los
nopales, magueyes y árboles; al fondo una vista magnifica del Tehutli, poco a
poco nos fuimos alejando de las casas hasta no ver ninguna, entonces el olor a
tierra se fue acentuando al mismo tiempo
que el trinar de los pájaros se volvió más claro, y después de pasar por
algunas subidas y curvas pronunciadas por fin llegamos al lugar.
Ahora
si “Zacatuches a trabajar”… los jóvenes y sus promotores tardaron pocos minutos
en ponerse de acuerdo en las actividades que realizarían durante el evento y cómo
se formarían los equipos; mientras tanto familias completas comenzaban a llegar
ya se veía por allí uno que otro “chamaco” intentando elevar su papalote, y ¡cómo
no! si el clima era propicio para hacerlo pues con el sol en pleno apogeo y un
viento considerable se alzaría con facilidad.
También
se podían ver resorteras en los bolcillos de algunos caballeros, que no dudaron
ni un “poquito” para comenzar a practicar
la puntería en el espacio destinado a este juego, que estaba delimitado con lazo,
la distancia entre los participantes y los “blancos” era de cinco metros
aproximadamente; en pocos segundos comenzaron a volar piedras que no derribaban
ningún objetivo, pero ¡como se divertían o angustiaban los participantes!
después de todo ese era uno de los propósitos de este evento.
En
cuanto a comida se refiere, fueron instalados puestos que ofrecían una gran
variedad de antojitos, como huaraches, quesadillas, gorditas, taquitos, etc. cabe
mencionar que desde el inicio del evento estuvieron saturados; la mayoría de
los vendedores eran originarios de la comunidad y estaban muy contentos de
participar en el evento, para ellos es
“importante preservar las tradiciones que les heredaron sus padres”.
Después
de organizarse y acordar que iniciarían sus actividades a partir de la
inauguración de la feria, algunos brigadistas no dudaron en ir a desayunar
otros se dispusieron a conocer el terreno. Entre tanto comenzaron a llegar
reporteros de distintos diarios y televisoras, ¡todos dispuestos a obtener una
buena nota y disfrutar del evento!, con cámaras y micrófonos en mano los de TV
AZTECA pidieron a los Zacatuches les concedieran unas tomas para una cápsula informativa, sin
dudarlo aceptaron; y como dicen popularmente tuvieron sus cinco minutos de
fama, aunque se realizaron varias tomas pues por los nervios o la emoción los
jóvenes no actuaban con naturalidad, sin embargo al final todo salió muy bien.
Pocos
minutos después el animador mencionó que se “daría inicio a la inauguración de la feria”,
encabezada por autoridades delegacionales, habitantes originarios e integrantes
de la Federación Mexicana de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales A.C,
se dio por iniciada esta exhibición, “todos coincidieron en la importancia de
rescatar las tradiciones pues son símbolo de identidad para la comunidad”,
después de estas palabras los asistentes entonaron el himno nacional, y siendo
las 11:40 am el Delegado Francisco García dio por inaugurado formalmente el
evento.
Luego
de escuchar estas palabras los asistentes no dudaron en brindar unos cuantos
aplausos por la inauguración, y pocos minutos después comenzaron a aglutinarse
en el espacio destinado al primer juego, la “rayuela”, los participantes, que oscilaban entre los 20 y
los 50 años, en su totalidad hombres, estaban impacientes por comenzar a jugar,
sin embargo uno de los jueces explicó primero las reglas, mencionó que se
obtenían ocho puntos si le atinaban al orificio que se encontraba en el centro
del ladrillo rojo, cuatro si la moneda, también conocida como “tlacos”, caía “mordiendo raya”, y dos si quedaba fuera del tabique, el primero
en completar 38 puntos ganaba.
Aclaradas las normas, los concursantes comenzaron a lanzar por
turnos su moneda, al tiempo que las emociones se hicieron presentes entre los
competidores y espectadores, pues todos
sufrían o se emocionaban al ver cómo la monedita por poquito y entraba en el
orificio! ¡chin! decían algunos y se
precipitaban a formarse de nuevo, cómo si los estuvieran persiguiendo, después
de algún rato el ganador indiscutible apareció, y a pesar de la inconformidad
de muchos, él obtuvo su premio: 400 pesos.
Gregorio Ramos Melo integrante de la Federación Mexicana de Juegos
y Deportes Autóctonos, mencionó que el “tololoque”
o rayuela tiene raíces prehispánicas, pues se sabe que el emperador Cuauhtémoc
y Cortez lo practicaban en sus ratos libres” pero a diferencia de lanzar
monedas ellos utilizaban bolitas de oro, asimismo destacó la importancia de
preservar estos juegos.
En otro espacio iniciaba el tradicional juego de trompo, que
consistía en lanzarlo con la mayor fuerza dentro de un circulo delimitado con
pintura blanca, para después tomarlo con
la mano cuando aún estuviera girando y volverlo a lanzar con la intención de expulsar
la mayor cantidad de monedas, cada una tenía
un valor distinto. Las rojas valían 5 puntos, las verdes 4 y las amarillas 2.
El ganador dentro de la categoría de los niños, fue Brandon Cabello Robles un
pequeño de ocho años originario de la comunidad, al preguntarle sus impresiones
contestó “no pus se siente bien bonito ganar”.
De aquí para allá anduvieron los brigadistas, muy apresurados y
atentos tratando de rescatar todos los momentos importantes de la exhibición, algunos
tomaban fotos, videos o incluso entrevistando a los asistentes; fue así como
transcurrió su día de trabajo, hasta que el momento esperado llegó, y
comenzaron a elevar sus papalotes que adornaron por algunos minutos el
firmamento, pero no sólo sus juguetes lo hicieron, pues a esta exhibición se
sumaron más concursantes con modelos y formas de papalotes ¡que nunca
antes había tenido la fortuna de
admirar!¡Todos eran hermosos y reflejaban el trabajo y tiempo que les habían
dedicado! Entre ellos destacaron el papalote en forma de robot, el de
Quetzalcóatl, que tenía como característica particular, haber sido
confeccionado con pequeños papalotes en forma de cuadros que representaban el
cuerpo de la serpiente emplumada, con distintas escalas de azules,
complementados con rosa, verde y amarillo, logró captar la atención de los
asistentes.
Pero no podía dejar de mencionar el papalote de la brigada Zacatuches, que fue forrado por los
integrantes y que logró elevarse a pesar de su gran tamaño, todos muy
emocionados brindaron gritos de júbilo, pues estaba allí, frente a ellos, el
papalote que los representaba.
La exhibición de papalotes fue la última del día, pero sin duda también
fue la más especular. Todos los asistentes se fueron con una buena impresión y
teniendo presente que es realmente importante preservar estos juegos, no sólo
porque brindan la posibilidad de conseguir un premio, sino también para
reforzar nuestra identidad, algunos dijeron “esperar ansiosos el próximo
evento” y yo coincido con ellos.
Por: Rosa Ivett Reyes Villanueva.